martes, 12 de agosto de 2025

 

NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE.

 

              Quiero no dejar pasar este mes tan mariano -Inmaculada, Guadalupe y Natividad- sin hablar sobre Nuestra Señora de Guadalupe, que tantos milagros ha dado a la cristiandad y en particular a la España peninsular, americana y somos muchos los que desconocemos su conexión.

              Decir que nuestra advocación mariana a la Virgen de Guadalupe data del siglo XIII. Según la tradición, la imagen fue realizada en el taller de escultura del Evangelista San Lucas -siglo I-. Tiempo después fue venerada en Acaya -Grecia- y Bizancio -colonia griega refundada por Constantino I el Grande, en el año 330 bajo el nombre de Constantinopla (Jesús Simón Pardo. Pág. 300) (1). El papa Gregorio Magno se la regaló a san Leandro, arzobispo de Sevilla (Francisco Montes González. Pág. 36) (3), el cual mando construir una ermita en las afueras de Sevilla para salvaguardar la imagen y fomentar la devoción.

              Al ser invadida la Península Ibérica por los musulmanes en el año 711, los cristianos la escondieron dentro de una caja al píe de la sierra de Altamira junto al rio Guadalupe, afluente del rio Guadiana que discurre por la provincia de Cáceres (Jesús Simón Pardo 2003. Pág. 300) (2). Casi rondando quinientos años después -siglo XIII- ocurrió la aparición de la Virgen cerca del castillo de Alía, al vaquero Gil Cordero, informándole de su imagen escondida junto al rio (Simón Pardo, 2003) (4). Al volver junto al ganado pudo constatar que una de las vacas se le había perdido. Busco y busco y cuando la encontró la halló muerta. Dado que en tales circunstancias solo podía aprovecharse la piel, antes de desollarla y como era costumbre, dibujo la señal de la cruz en su vientre. Nada más terminar el bosquejo, la vaca se levantó y salió corriendo. Sorprendido y extrañado a la vez, pensó que quizás fuera esa la señal que necesitaba para encontrar el lugar indicado por la Virgen, empezó a excavar y así fue, efectivamente, a menos de un metro de profundidad estaba la caja conteniendo a la Virgen en su interior. Con piedras construyo la típica cabaña que se erige en el campo para guardar aperos, e improvisando el altar, coloco a la Virgen. Talla sedente de madera de cedro, estilo románico o protogótico, de 53 centímetros y 3.975 gramos de peso. (Antonio Ramiro Chico, 2012) (5)

Dada la importancia del acontecimiento -había conversado con la Virgen, resucitado a una de sus vacas y encontrado su talla- pensó que lo idóneo era personarse directamente ante el sacerdote de la iglesia de Cáceres, por lo que atravesando pueblos y andando sus kilómetros -123Km.- allí llegó para contarle -entre otras- que era deseo de la Virgen recibir culto en el lugar del descubrimiento. No le creyó. Apesadumbrado tomo el camino de vuelta y para mayor desconsuelo, al llegar al pueblo recibió la noticia de que su hijo había muerto. Rezó y rezó a la Virgen para que le devolviese la vida, y al llegar el sacerdote para oficiar el entierro, nada más entrar en casa, se levanto el muchacho diciendo a los sorprendidos presentes que una mujer le había ayudado a levantarse (Simón Pardo, 2003. Pág. 301) (6).

Esta prueba milagrosa, que nos recuerda a San Juan Diego en el cerro de Tepeyac, fue suficiente para hacer cambiar de opinión al sacerdote cacereño, el cual, días después organizó una peregrinación al lugar, donde tomaron el acuerdo de construir una ermita. En el documento fechado del año 1326 -siglo XIV- firmado por 2 patriarcas, 2 arzobispos y 15 obispos, se concede indulgencia plenaria a cuantos visiten la iglesia de Santa María de Guadalupe. (Antonio Ramiro Chico, 2012) (5). Nueve años después -1335- el rey Alfonso XI menciona en una carta que la ermita esta en ruinas y ordena construir una iglesia (Antonio Ramiro Chico, 2012). Se inicia en 1337. En junio de ese mismo año -1335- el papa Benedicto XII mediante bula Dum ad personam nombra por primera vez a un cardenal como rector de la iglesia; Cardenal Pedro Gómez Barroso.

Llegamos al año 1340, cuando antes del inicio de la definitiva Batalla del Salado -30 de octubre de 1.340- el rey Alfonso XI se encomendó a Ella, marcando un hito la victoria, al derrotar a los árabes Benimerines en el último periodo de la reconquista. Después de esta beligerancia, desistieron de nuevas invasiones. En agradecimiento y como era costumbre, el rey Alfonso XI mando edificar una iglesia con edificios contiguos y un albergue para peregrinos. ((Claustros españoles) (7).

Corría el año 1464 cuando por primera vez Isabel la Católica, con tan solo trece años -Sierva de Dios desde 1974- visita a la Virgen de Guadalupe, encomendándose a ella a tenor de los problemas por la que atravesaba el reino. Ese mismo año, en noviembre, se firma el “Manifiesto de Quejas y Agravios” en el que se acusaba al rey de menospreciar al clero, proteger a los infieles y alterar la moneda, hecho que le beneficiaba. A partir de ese momento Isabel, considera al monasterio de Guadalupe como su “paraíso” (8). Monasterio que visita reiteradamente (9) con hechos que marcaron su biografía. Destacamos: cuando es reina de Sicilia en 1469, reina de Castilla en 1474, reina de Aragón en 1479 y 1486 al redactar su esposo, el rey Fernando la sentencia arbitral de Guadalupe (10).

Es en el monasterio de Guadalupe donde por primera vez los Reyes Católicos se reúnen con Cristóbal Colón en enero de 1492 (10), y el 20 de junio de ese mismo año, a los pies de la Virgen, Isabel y Fernando dictaron dos cartas dirigidas a Juan de Peñalosa, solicitando la entrega de dos carabelas para iniciar su viaje hacia las Indias. (10).

Corría el año 1571 y el Imperio Otomano se había lanzado al control del Mediterráneo y la Cristiandad estaba amenazada. Ante el peligro, Europa -menos Francia- formaron una alianza para detener el avance. España sufrago la mitad de los costes y el mando lo llevo don Juan de Austria. Fue el 7 de octubre de 1571 cuando llegando a la altura del golfo de Patras, cerca de la ciudad de Lepanto, donde se enfrentaron las dos armadas, dando origen a la mayor batalla naval de la historia moderna. El almirante Juan Andrea Doria dispuso en su barco un estandarte con la Virgen de Guadalupe. Más de 400 galeras y alrededor de 200.000 hombres se enfrentaron a una lucha en la que vencieron los cristianos, paralizando definitivamente toda invasión. En esta beligerancia fue herido en un brazo nuestro escritor universal, don Miguel de Cervantes Saavedra.

El 12 de octubre de 1928 la Virgen de Guadalupe por legado especial del papa Pio XI, don Pedro Segura, Cardenal Primado de España fue coronada Reina de las Españas. “Hispaniarum Regina” (11). “Sancta Maria de Guadalupe, Gratia plena, Mater Dei, Hispaniarum Regina, Ora pro nobis peccatoribus”. Coronada canónicamente. Ella es la única portadora con dicha distinción (12).

El 4 de noviembre de 1982 el papa san Juan Pablo II, en la homilía que pronunció sobre las migraciones dijo: “Es indudable la estima tan grande que le tengo a la Virgen de Guadalupe de México. Pero me doy cuenta de que aquí están sus orígenes. Antes de haber ido a la Basílica de Tepeyac, debería haber venido aquí, para comprender mejor la devoción mexicana. (13).

En el segundo viaje de Cristóbal Colón, el 4 de noviembre de 1493, desembarco en la isla del Caribe llamada Karukera, donde permaneció a lo largo de seis días, bautizándola con el nombre de Guadalupe -hoy posesión francesa- en agradecimiento a la decisiva primera reunión que tuvo con los Reyes Católicos a los pies de la Virgen.

A la llegada de Hernán Cortés –año 1519- a Nueva España, el territorio de Tepeyac fue entregado a Gonzalo de Sandoval, natural de Medellín al igual que Cortes, los dos extremeños como la Virgen de Guadalupe, lugar donde se inició el culto, como así lo describe Bernal Diaz del Castillo en su obra “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España (14).

Y por fin llegamos al año 1531, cuando la Virgen aparece en el cerro de Tepeyac -doce años después de iniciado el culto a la Guadalupana extremeña- al novohispano chichimeca San Juan Diego Cuauhtlatoatzin -beatificado en 1990 y canonizado en 2002 (15)- como consta en el libro “Nican mopohua” de Antonio Valeriano (16). Como era de esperar, al abrir el manto San Juan Diego ante el obispo Juan de Zumárraga, este le diera por nombre Virgen de Guadalupe, aunque no se tratara de una Virgen negra, sino mestiza y de pelo liso, esto explica porque se le llamó Guadalupe, descartando la idea de que ese nombre fuera pensado por los indígenas. De lo que no cabe duda, es que este encuentro hizo que esta específica representación de la Inmaculada generara gran devoción y se extendiera por toda Hispanoamérica, formando de esta manera uno de los cultos mas poderosos en la historia de América.

En 1895 el papa León XIII concedió como festividad de la Virgen de Guadalupe, el 12 de diciembre. El 12 de octubre de 1945, el papa Pio XII hablando en español, afirmó rotundamente el milagro, llamándola “Reina de México” y “Emperatriz de América”.

Quizás nos podremos preguntar, pero ¿Por qué ambas imágenes tienen el mismo nombre? En el libro “Nican mopohua” de Antonio Valeriano (16), escrito en náhuatl, incorpora en español Santa María de Guadalupe, dejando a un lado “Virgen de Tepeyac”, quizás como ejemplo de fusión amorosa, dado que Ella, muestra una morfología mestiza.

La realidad es que a pesare de las actividades que cada año se celebran en Guadalupe: Jornadas de la Hispanidad, Concierto de la Hispanidad, premios Fundación Guadalupe Hispanidad y Caminos de peregrinación, es cierto que, desde la desmembración de las Españas, nuestra Virgen extremeña, unido al actual sentir religioso, la Virgen negra ha pasado a diluirse en muchas mentes, perdiendo conexión. Por ello es comprensible que sea de total actualidad la frase que podemos hacer nuestra, dicha por nuestro papa San Juan Pablo II, en su visita a España en 1982 y que de nuevo reproducimos, finalizando este artículo: “Es indudable la estima tan grande que le tengo a la Virgen de Guadalupe de México. Pero me doy cuenta de que aquí están sus orígenes. Antes de haber ido a la Basílica de Tepeyac, debería haber venido aquí, para comprender mejor la devoción mexicana. (13)

 

 

 

 

Referencias.

(1)    Simón P. Jesús (2003) La devoción a la Virgen en España. Historias y Leyendas. Pág.300. Madrid. Editorial Palabra.

(2)    –Simón P. Jesús (2003).

(3)     Montes, F. (2015) Sevilla guadalupana. Arte, historia y devoción. Pág. 36. Diputación de Sevilla.

(4)    Simón P. Jesús (2003).

(5)    Ramiro, A. (2012) “Nuestra Señora de Guadalupe, de patrona de Extremadura a reina de las Españas” Advocaciones Marianas de Gloria. San Lorenzo del Escorial.  Biblioteca. Real Monasterio de Gudalupe.

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(6)    Simón P. Jesús (2003. Pág. 301).

(7)    CVC. Claustros y retablos. Claustros de Extremadura. Guadalupe.

(8)    Hieronymus Münzer. Humanista, médico, geógrafo y cartógrafo alemán, conocido viajero y coautor de “Las crónicas de Núremberg”.

(9)    Galende Díaz, J.C. (2004) Documentación de la Reina Isabel La Católica en el Monasterio de Santa María de Guadalupe. Estudio paleográfico de su escritura autógrafa - Dialnet

(10)  Ramiro, A. (2016) La última visita de Fernando el Católico a Guadalupe, en el V Centenario de su muerte. Revista de estudios extremeños.

(11)   «Guadalupe». Archidiócesis de Toledo. Archivado desde el original el 21 de julio de 2015.

(12)  www.caballerosdeguadalupe.com/historia.htm

(13)  4 de noviembre de 1982, Misa en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, Cáceres | Juan Pablo II  

(14)  conquista_de_nueva_espana_I_de_diaz_del_castillo.pdf  

(15)  Nican mopohua - Wikipedia, la enciclopedia libre

(16)  Valeriano, A. Noble y letrado indígena, rector y gobernante de México-Tenochititlan, sobrino del emperador Moctezuma e hijo de Diego Alvarado Matlacohuatzin.


 

LOS DETERMINANTES CINCO VALORES.

 

 

Sabemos del largo camino recorrido por nuestra especie hasta el día de hoy. Del tiempo cuando según la teoría, un antepasado nuestro hace seis millones de años decidió bajar del árbol, ponerse en pie, convirtiéndose al andar en el primer Homo Sapiens. Fue el motor de su expansión cerebral, su postura bípeda y destreza manual, “evolución en mosaico” como gusta decir la paleontología. (Juan Luis Arsuaga 2019) “Los finalistas” quedaron atrás con su apuesta: “el desarrollo del cerebro fue antes que la postura bípeda”. Hoy sabemos que el motor de la evolución humana, fue la destreza manual. Si, el cerebro es función de la pericia. De cómo se va desenvolviendo el cuerpo, de cómo lanzando piedras cada vez con mejor puntería, tirando palos -coordinación visomotora- marchando erguido y corriendo cada día más veloz, el cerebro se fue expandiendo y creando nuevas fisuras.

Juan Luis Arsuaga 2019

Y es que la vida en sí es un proceso inteligente, independiente del cerebro como lo demuestran los microorganismos que carecen de él y sin embargo: actúan inteligentemente (Grover Cleveland “Cleve” Backster Jr. Efecto Backster 2003).

 Grover Cleveland Backster Jr.

Que ante el principio de la selección natural que formularon Charles Darwin y Alfred Russel Wallace, dónde basaban dicha selección en la competencia entre individuos, afirmando que sobreviven los más aptos, adaptativos y fuertes, debemos preguntarnos ¿Cómo es posible que un gorila o bonobo torpe y lento, cuando decidió un día dejar de utilizar las ramas de los árboles para trasladarse por el suelo pudo transformarse en la especie más dominante del planeta? Ni era el más fuerte, ni el más alto, ni el más veloz. ¿Qué pudo pasar? La respuesta la encontramos observando la naturaleza, constatando que, si por algo se caracteriza nuestro mundo y sigue en pie, no es precisamente porque destacamos en fuerza e inteligencia, sino por nuestra determinación en estar permanentemente en comunidad, por nuestra voluntad de cooperar y ser altruistas.

Los más aptos son aquellos que no solo saben adaptarse al entorno, sino que logran adaptarse con éxito al proceso de vida. De su vida. Qué se adaptan a ellos mismos, a sus metas, a sus valores; a la dignidad. Los aptos son aquellos que son ellos. “La locura es no ser tú” y como menester requerimos de cinco valores básicos que debemos cultivar y transmitir: paciencia, cooperación/altruismo, empatía, confianza y honestidad. (valor comentado en un anterior artículo.)

 

1.                 Paciencia.

Si nos emplazamos con mirada de etólogos a observar la naturaleza, podremos constatar como la mayoría de los animales siguen de manera puntual tres instintos básicos: comida, reproducción y huida. A pesar del hambre que los anima a lanzarse sobre la primera presa que encuentran, las especies que hemos permanecido y evolucionado; todas hemos desarrollado “la paciencia”. Sabemos esperar. Entra en acción cuando su cerebro primario les avisa de esa necesidad; actúan “por instinto” y sin pensárselo dos veces su respuesta inmediata es la paciencia. Y unas veces cenan, otras son el mejor manjar. La paciencia es imprescindible para el depredador, sea animal salvaje o humano. Valor en alza a medida que se van ampliando ramas en la evolución. Estadio de perfeccionamiento donde al sentir hambre el depredador, todo su ser toma la decisión de moverse en busca de una pieza, y en cuento la encuentra, antes de cualquier ataque y a pesar del hambre y ansia; se contiene. Observa, selecciona, hasta encontrar aquello que puede vencer o fácilmente cazar, y solo es en ese momento cuando decide lanzarse al ataque. O ir en grupo buscando para el embate en la manada enemiga, a lo más tierno, tullido o añejo. Un éxito, y todo gracias a que ha desarrollado el valor de la paciencia.  Aprendido a dominar, contener al instinto.

 

También los seres humanos somos capaces de esperar si la recompensa nos satisface. Nos contenemos, y con paciencia decidimos esperar un poco más con tal de tener una mejor vivienda, detener el ansia de comer el grano de trigo para disfrutar después del pan recién horneado. La paciencia en años de formación, quizás ante temas que se pueden antojar abstrusos, pero que la clara meta que visualizamos hace que nos armemos de paciencia con tal de alcanzarla. Si, la paciencia es una de las necesarias estrategias de adaptación para andar con éxito a lo largo del proceso de vida.

 

2.     Cooperación/Altruismo.

 

 

  El Dr. William M. Muir, profesor de ciencias animales en la Universidad de Purdue, dirige su programa de investigación sobre los nuevos métodos genéticos para mejorar el bienestar de los animales agrícolas. En uno de sus trabajos, sobre el valor que representa la cooperación, llevó a cabo el siguiente proceso: coloco en distintas jaulas a un grupo de gallinas sin llevar un criterio. A partir de ese momento, empezó a observarlas con el fin de seleccionar a las más productivas. Una vez obtenido el grupo compuesto por las mejores, concentró a todas ellas en una misma jaula. Y fue un rotundo éxito; se convirtieron en unas auténticas máquinas de poner huevos. Había seleccionado solo a las mejores y como consecuencia ofrecían lo mejor. Generación tras generación el aumento de huevos era exponencial. Triunfo completo ya que había conseguido rodearse mediante la selección de las mejores. Pero ocurrió que al llegar a la sexta generación apareció algo insólito, estas nuevas maravillosas gallinas, ponedoras ejemplares, fuertes, robustas, las mejores entre todas, se volvieron agresivas, empezaron a desplumarse, bajando la producción en picado a la siguiente generación.

Después de esta experiencia, el Dr. William incorporó en su investigación una nueva variable. En la selección a llevar a cabo el nuevo grupo estuvo compuesto por algunas de las mejores gallinas ponedoras, otras medianas e inclusive con otras que no producían, y empezó a observar cómo generación tras generación la producción iba en aumento hasta que al llegar a la quinta descendencia, la obtención de huevos había aumentado un 160%. ¿Qué había ocurrido? Para sorpresa de los investigadores resultó que a medida que pasaban las generaciones se encontraban frente a un grupo cada vez más tranquilo, colaborador y empático. (Wilson, D.S. y Wilson, E.O. 2009). Los egoístas ganan a los cooperadores dentro del grupo, y los cooperadores ganan a los egoístas entre grupos.

El éxito del grupo, de la sociedad, no tiene nada que ver con los más fuertes, ni los más listos, sino con la voluntad de sus integrantes sobre su disposición a cooperar. Y es que vale quien sirve.

 

3.     Empatía.

 

El primatólogo y etólogo Dr. Franciscus Bernardus Mari de Waal profesor de psicología, Universidad de Emory. Atlanta, Georgia, llevó a cabo una investigación centrada en el comportamiento social de los primates incluyendo: resolución de conflictos, cooperación, aversión a la desigualdad e intercambio de alimentos.

Uno de sus hallazgos (De Waal, 1993) fue comprobar –entre otras- que, en la supervivencia y fuerza de las especies, uno de sus éxitos consistió en la presión que empuja a una madre a cuidar de sus hijos. –primero conducta, después desarrollo encefálico- Comprobamos aquí la importancia capital que tuvo y tiene el desarrollo de la empatía en el proceso de la vida; la orientación de toda madre hacia sus crías. Solo las hembras de las especies que han llevado a cabo esta conducta, son las que aún persisten.

La ciencia nos dice que los seres humanos no somos egoístas por naturaleza. Somos pacientes, cooperativos y empáticos, valores que sumados a los que a continuación expondremos, nos han permitido sobrevivir y dominar al mundo.

Intimando en la empatía, el etólogo Marck Bekoll profesor titular de Biología en la Universidad de Colorado, premio de la Animal Behaviour Society en el año 2000 por su contribución al estudio del comportamiento animal, y la filósofa Jessica Pierce (Bekoff, M y Pierce,J..2010) en su investigación sobre la moral pudieron constatar en algunos animales todo un conjunto de comportamientos como: la empatía, la compasión, la honestidad, el altruismo, la confianza, el consuelo, el juego limpio y el perdón. A tenor de ello Bekoff y Pierce llegaron a la conclusión que la piedra angular de la moral es la empatía. Si los animales pueden ponerse en lugar de los otros, sentir lo que un tercero siente, también podrán ser compasivos, procurar no hacer daño y velar por su bienestar. La empatía es la fuente de la moral. Elemento necesario para la supervivencia.

 

4.                 La Confianza.

Para saber por qué la gente tiende a la confianza, vamos a referirnos al Dr. Paul Zak, profesor de la Universidad de Claremont, California del Norte y hablar de su campo de investigación al ser uno de los científicos más preocupados en la confianza; en ese constructo que la engloba que no es otro que la moral; conjunto de costumbres y normas de comportamiento que el ser humano tiene introyectado como buenas.

La confianza es un valor fundamental y como tal, todos debemos poseer. ¿Cómo vamos a poder efectuar acción alguna si carecemos de confianza? Necesitamos creer. ¿Cómo acometer alguna acción sin contar con la confianza, con la certeza que estás haciendo la correcto? La confianza proporciona seguridad y participa a su vez, en la génesis y mantenimiento de la paciencia.

En su investigación sobre la búsqueda de una química de la confianza, (Zak, P.L 2012) pudo comprobar lo determinante que es la oxitocina para el desarrollo de este valor. Esta hormona exclusiva de los mamíferos, tiene la virtud de ser el motor, hacer posible en las hembras cuidar por su camada y a las mujeres facilitar el parto y la lactancia. Recordemos: primero es la conducta, conducta que provoca oxitocina. Oxitocina que provoca una agradable sensación; placer. Delicia que crea adicción a confiar, a realizar una conducta moral. Podemos afirmar que la oxitocina es la hormona de la confianza. ¿Por qué lo hacemos? ¿Qué se siente cuando la oxitocina inunda el cuerpo?: Confianza y empatía.

Como decíamos al inicio de este artículo la ciencia sigue manteniendo como teoría el paradigma de la evolución. El principio de la selección natural de Darwin y Wallace, basado en la competencia, en los más aptos y fuertes; en el egoísmo, hoy nos dice que está descaminado. Para alcanzar el éxito debemos apoyarnos en la paciencia, el altruismo, la empatía, la confianza y la honradez. Son estas virtudes las que nos han posibilitado dominar la Tierra. Estamos diseñados genéticamente para ser morales. Para ser nosotros.

 

  

Referencias.

1.      Arsuaga, JL. Vida, la gran historia. (2019) Ed. Destino. Barcelona.

2.      Backster, C. Primary Perception: Biocommunication with Plants, Living Foods, and Human Cells (2003). Edt. White Rose Millennium Pr.

3.      Bekoff, M y Pierce, J. Justicia salvaje. La vida moral de los animales. (2010). Ed. Turner. Madrid.

4.      De Waal, F. La política de los chimpancés (1993) Alianza Editorial. Madrid.

5.      Wilson, D.S. y Wilson, E.O. (2009). Evolución por el bien del grupo. Investigación y ciencia, 288: pp.46-57.

6.      Zak, P.L., La molécula de la felicidad. El origen del amor, la confianza y la prosperidad. (2012). Ed. Indicios. Barcelona.


sábado, 5 de julio de 2025

 

CULTIVAR EMOCIONES SALUDABLES

PARA LA SALUD MENTAL.

 

En estos momentos sociales donde la depresión, el estrés, la ansiedad e incluso la soledad se han agudizado convirtiéndose en pandemia, fomentar estados de tranquilidad y serenidad interior no solo es beneficioso, sino que se ha vuelto esencial para la salud mental y el bienestar de la población, realidad que nos lleva a trabajar con herramientas que la cultiven como un hecho preventivo y necesario dada su labor terapéutica.

Empezaremos diciendo que hablar de emociones saludables en ningún momento quieren decir que sean por sí mismas sinónimo de positivas, las llamamos saludables porque en el momento dado, sabemos reconocerlas, manifestarlas y tratarlas adecuadamente, sin represión alguna, permitiéndonos al aceptarlas incrementar nuestro crecimiento personal, maduración. Un ejemplo de ellas que, por nuestra inmediata respuesta positiva, hemos convertidas en saludables pueden ser:

·       Tristeza. Ante ella cuando ocurre, que reflexionamos sobre el tema, vamos a la causa, utilizamos la energía para recrearnos en la escena, terminando por comprender con el siguiente paso de aceptar. Llorar si se requiere o hablar con un amigo.

·       Alegría. En cuanto llega, lo primero agradecer, compartirla y disfrutar de esos momentos.

·       Miedo. Al reconócelo, saber por qué llegó, saber tomar las precauciones necesarias, aceptar y buscar apoyo si fuera necesario.

·       Disgusto. Saber expresar ese malestar con calma, sin agredir en ningún momento.

En función de las respuestas que hemos llevado a cabo aparecen en nosotros seis grandes manifestaciones:

1.      Empatía. Nuestra capacidad de ponernos en el lugar del otro. Comprenderle, respetarlo y nuestra primera descarga hormonal: oxitocina.

2.      Hablar adecuadamente. Saber transmitir asertivamente y de forma respetuosa lo que en ese momento estamos sintiendo.

3.      Reconocimiento emocional. Hemos sabido dar nombre a nuestras emociones con el fin de poder trabajar con ellas. Ejemplo: diferenciado entre tristeza (estado emocional caracterizado por sentimientos de infelicidad o desesperanza) y decepción (sentimiento de insatisfacción que surge cuando no se cumplen las expectativas. Si perdura es un desencadenante para la frustración, decepción. Todo ello fuente de estrés psicológico.

4.      Adaptación. Hemos adquirido la habilidad para utilizar la energía proporcionada por nuestras emociones para la toma de decisiones, resolviendo a favor de nuestros intereses un conflicto o aceptarlo (que en modo alguno quiere decir que nos hemos rendimos).

5.      Realidad emocional. Ser conscientes que es “esa” emoción y no otra la que estamos sintiendo en esos momentos. Aceptándola sin disfraz alguno.

6.      Medirla. Saber manejar en todo momento su intensidad, sin reprimirla o excedernos.

Dicho esto, podríamos preguntarnos, pero ¿Por qué son saludables y como consecuencias importantes? Porque partiendo de la aceptación, nuestra toma de conciencia, podemos canalizar su energía en el reconocimiento de lo que somos, asumir decisiones plenamente conscientes, practicar respuestas llenas de valor como son el aprendizaje, la maduración, e inclusive el agradecimiento al otro por haber ayudado a profundizar en la realidad como individuo, hecho que mejora las relaciones personales, enriquece la autoestima y como consecuencia previniendo problemas de salud mental. Para alcanzar la tan ansiada tranquilidad y como consecuencia una óptima gestión de las emociones, algunas estrategias clave a considerar, pensamos que deben incluir:

1.      Técnicas de regulación emocional y respiración consciente. Un excelente ejercicio que lo podemos llevar a cabo a través de la Sofrología (5).

2.      Reminiscencia positiva y reconexión con la biografía. Ya tratado en otros artículos. Consistente en reconciliarse con su biografía con el fin de restaurar la paz interior. Utilizar la energía para reinterpretar momentos difíciles con una mirada valorativa difuminando el yerro. Le recordamos que usted no fue culpable, si obró como obró en aquel determinado momento, fue porque creyó que era lo mejor. Hizo lo que pensaba que era idóneo (6).

3.      Conexión con la naturaleza y el silencio. Pasear al aire libre o simplemente ser consciente de su silencio mientras contempla la naturaleza. Esta actividad además de tonificar los músculos, es un excelente ejercicio cardiovascular al aumentar la frecuencia cardíaca con la consiguiente mejora de la circulación sanguínea. Se disminuye el riesgo de hipertensión y accidente cerebrovascular. En cuanto a nuestro tema que es la salud mental, el pasear al aire libre además de aumentar la sensación de bienestar y reducir la ansiedad, nos permite liberar endorfinas, hormonas que permiten mejorar nuestro estado de ánimo y reducir el estrés.

4.      Terapias de Contacto Afectivo. El abrazo es una de las herramientas más poderosas: regula el cortisol, estimula la oxitocina y ayuda a restablecer el vínculo emocional con los otros.

5.      Espacios Creativos y Meditativos. Actividades como escribir, pintar, bordar nos permiten enfocarnos en el ahora y hacer parada de pensamiento con el consiguiente descanso.

 Una vez descrita que entendemos por una emoción saludable, las seis manifestaciones que generan en el organismo en función de nuestra respuesta y las estrategias para alcanzarlas, puede que surja la pregunta ¿Por qué la perentoria necesidad de cultivar herramientas saludables para alcanzar una tranquilidad emocional ¿Cuál es la causa de esta tajante necesidad, dado que si las conociéramos podríamos suprimir o reducir en gran medida sus efectos?

Aunque puede abordarse desde distintas perspectivas, debemos decir que existen profundos factores culturales y sociales que están socavando esa sensación de paz interior, que son marcadas fundamentalmente por el relativismo, la manipulación de la moral natural y la ausencia de valores.

              El relativismo con su planteamiento de que no existen verdades absolutas pues depende del punto de vista del individuo o de la cultura, genera una constante incertidumbre. Porque si todo es relativo ¿en qué valor y/o moral puede apoyarse el hombre? Si los referentes se han perdido ¿cómo guiar la vida? Preguntas propias de un razonar, han logrado que se considere el dudar en esta civilización como una norma, con la correspondiente respuesta de que para nada sirve defenderla y menos transmitirla. Hay una frase de Gilbert Keith Chesterton (1874-1936) que dice “no se puede formar a la gente si no se está convencido de lo que se defiende es lo mejor” (9) y Hanna Arendt (1906-1975) afirmaba “la falta de autoridad es una falta de convencimiento” (10). Como podemos observar vivimos en un tiempo de crepúsculo y ausencia de valores y autoridad. El relativismo lo ha conseguido, pues todo es según el punto de vista. La acracia mezclada con el neo-comunismo ha conformado a padres poco convencidos e hijos demandando autoridad, disciplina, seriedad y convicciones. Están siendo los propios jóvenes los que demandan el cambio, aunque sin saber expresarlo o manifestarlo y a veces tristemente utilizados por algunos grupos pseudo políticos. Ven que algo no cuadra en la sociedad y se sienten desvalidos. Necesitan todo aquello que no les hemos dado.

Un segundo punto es el debilitamiento de los valores. El hombre es un ser gregario por naturaleza, necesita sentirse parte de un grupo y cuando no existe una base ética de “nosotros”, la sociedad se convierte en un conglomerado que con solo tocarlo se desmorona al estar acompañado del impedimento de una autoevaluación moral. Si ya no hay un bien o un mal que oriente nuestra conducta, si lo que ayer era delito hoy es derecho, como es el caso de los nasciturus, muchos no van a saber cómo evaluarse, lo que puede llevar a un vacío moral acompañada de culpa.

Un tercer punto lo encontramos cuando el manejo de la moral natural es distorsionada por discursos interesados y un nuevo neolenguaje. Decía George Orwell (1903-1950) en 1984 (11). “Hay que distinguir al que está con nosotros y al que no”. Hoy una forma de clasificarte -entre otras- utilizando el lenguaje de género. Luego al hacerlo se llega al proceso condicional del pensamiento de la población e imponer desde el lenguaje los intereses del sistema. Decía Antonio Francesco Gramsci (1891-1937) “lo primero que hay que hacer es apoderarnos del lenguaje” (12). Cuando la moral natural es distorsionada por discursos interesados puede generar en los sujetos una disonancia entre lo que se siente como correcto y lo que en este tiempo “debe” ser aceptado como bueno, produciendo un nuevo malestar al verse afectado el juicio interno con nuevos modelos seguidos de culpabilidad por consentirlos sin aceptarlos.

El cuarto punto corresponde a la permanente hiperestimulación a la que estamos sometidos, acompañada esta por lo inmediato, de que “siempre estamos llegando muy justo o tarde” “de que hay mucha información que aún no hemos leído” generando en cada sujeto un estrés crónico. Alejando del día a día, el necesario espacio parar, reflexionar lo vivido en la jornada, reconciliarnos con la vida y de nuevo ser agradecidos, elementos clave al ser imprescindibles para alcanzar la paz, como dice el recientemente galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades de 2025, el filósofo y ensayista Byung-Chul Han (1959) (13)

El quinto punto tiene que ver con el privilegio que le hemos dado a lo virtual e individual, debilitando los antaño vínculos centrados en la familia y la fe, dejando al hombre sin un sostén relacional firme aumentando la inseguridad existencial. Pocas familias y las pocas con solo uno o dos hijos y sin tiempo para consolidar el necesario lazo, hecho que el devenir conduce al incremento -entre otros- de la soledad. En anteriores artículos ya comentamos que esta realidad ha llevado tanto al Reino Unido como a Japón, a crear un ministerio de la Soledad a tenor del alto índice de personas viviendo en el más completo abandono.

Hemos querido dejar para el sexto y último punto, quizás para que sea el más recordado la actual pérdida del sentido de transcendencia tan necesario para madurar y crecer. La actual sociedad a través de los medios no cesa de insistir en hacer olvidar al hombre que tanto el dolor como la pérdida son parte del crecimiento en el momento que lo integramos a nuestra vida. Al hacerlo, estamos quitando el sentido de propósito que lleva, autolimitándonos el necesario proceso de aceptación de nuestro pasado, lo que es clave para una óptima salud mental.

Con el presente artículo hemos pretendido aportar una visión, al decir que la tranquilidad y el cultivar emociones no solo depende de técnicas de relajación o control mental, sino de la coherencia entre nuestra vida, valores y sentido, algo difícil de llevar a cabo en esta sociedad marcada de mensajes subliminales tan abstrusos. Sin cimientos éticos y sin conexión con lo transcendente o con el legado que dejamos es difícil que un sujeto alcance experimentar una verdadera paz interior.

 

Bibliografía

 

1.     Goleman, D. (1997) ¿La salud emocional? Conversaciones con el Dalai Lama sobre la salud, las emociones y la mente. Editorial Kariós. Barcelona.

2.     Bach, E. (2022). Como cuidar la salud emocional. 100 herramientas para calmar las emociones difíciles. Plataforma Editorial. Barcelona.

3.     Ocegueda, C. (2023) El juego de las Emociones: Identificación y Control.Independently published.

4.     Rokicki, R. (2023) Cómo controlar tus emociones: Guía práctica de inteligencia emocional para superar la ansiedad y alcanzar tu pleno potencial. Indipendently published.

5.     Morcillo, R. (2022) Después de la dieta. R. López editores. Alicante.

6.     Morcillo, R. (2024) Mi padre y yo. De su ausencia al abrazo. R. López editores. Alicante.

7.     Meurisse, T. (2020) Domina tus emociones: Una guía práctica para superar la negatividad y controlar mejor tus emociones: 1 de 10. Independently published.

8.     Marina, JA. (2010) La inteligencia fracasada. Editorial Anagrama. Barcelona.

9.      Chesterton, G.K. (2024) Sabiduría e inocencia. Editorial Encuentro. Madrid.

10.   Arendt, H. (2017) Verdad y mentira en la política. Editorial Página Indómita. Barcelona.

11.   Orwell, G. (2013) 1984. Editorial Debolsillo. Barcelona

12.   Gramsci, AF. (2023) Cuadernos de la cárcel. Editorial Akal. Madrid.

13.   Byung-Chul Han. (2024) La sociedad del cansancio y la desaparición de los rituales. Editorial Herder. Barcelona.