Conmemorando los 250 años
de independencia.
ESPAÑA ACUDE AL
RESCATE
La Corona
española desde los inicios de la rebelión veía como una buena estrategia
respaldar a los patriotas, pues con ello debilitaba a Gran Bretaña. Aunque en
el relato no aparece como la gran aliada, la realidad es que España acometió la
mayor carga tanto de “información” como militar y económica suministrando
cientos de miles de libras de pólvora, miles de mosquetones, ropa, medicinas y
prestamos que jamás se devolvieron.
Ya
en octubre de 1778, en carta dirigida a Gouverneur Morris (1), George
Washington le transmitía la necesidad de que España se uniera en las
hostilidades, ya que sin el apoyo naval, político y militar español los
franceses en solitario difícilmente podrían vencer a Gran Bretaña. Le escribió:
“Si los españoles anexionaran sus flotas a la de Francia y diera comienzo a
las hostilidades, mis dudas disminuirían, de no darse el caso, me temo que la
Marina británica tiene mucho poder para contrarrestar el esquema de Francia”.
Fue
el 21 de junio de 1779 cuando el apoyo del rey Carlos III llego, al declarar la
guerra a Gran Bretaña, sustento que se mantuvo hasta la decisiva batalla de
Yorktown en 1781, hecho que cambio el curso de la historia para una España que
todo lo tenía y todo lo perdió. A partir de esa fecha el relato paso a ser la
verdad en detrimento del dato, un ejemplo de cuanto decimos es el siguiente: Ya
casi al final del malecón de la Habana, antes de llegar a la embajada de
Estados Unidos se erige el monumento a los héroes del hundimiento del USS Maine
donde el 15 de febrero de 1898 murieron 266 tripulantes y desencadeno la guerra
hispano-americana, que terminó por liquidar en tres meses y medio la
presencia española en América y Asia. A día de hoy, aun nadie se pone de
acuerdo sobre el autor que lo provocó.
Como
ya comentamos en anteriores artículos, debemos destacar al almirante Luis de
Córdoba (1706-1796), Diego de Gardoquí y
Arriquibar (1735-1798), la ciudad de La Habana y al general Bernardo de Gálvez
(1746-1786), que nada más obtenida la declaración formal sus tropas expulsaron
a los británicos de los fuertes Bute (Manchac), New Richmond (Baton Rouge)
Fuerte Panmure (Natchez), los puestos de Amite, Thomson Creek y Graham donde
capturo a medio millar de soldados británicos, rompiéndoles ese canal de
abastecimiento. Un año después, en 1780, tras un asedio tomo Mobile (Alabama),
Fort Charlotte, Fort Barrancas y Fort Red Cliffs, En 1781 lidero la campaña
para la toma de Panzacola (Pensacola), principal bastión en la Florida
Occidental, siendo expulsados los británicos el 9 de mayo de 1781. Victorias
clave en el posterior Tratado de Paris.
En
1783, al finalizar la guerra, el Congreso en agradecimiento, resolvió que su
retrato se colgara en la sala del “Confederation Congress” como
reconocimiento a su valiosa ayuda. Al igual que ocurrió con la devolución de la
deuda, nada se hizo. Ha sido necesario esperar trescientos treinta y tres
años -año 2014- y a la labor personal de don Manuel Olmedo, vicepresidente
de la Asociación Bernardo de Gálvez de Málaga, que se cumpliera la resolución
de 1783. Una suerte que se conserve el escrito.
En 1786, siendo
virrey de Nueva España, falleció en Tacubaya, otrora ciudad residencial
lindante a la capital. Hace dos años, en 2024, siendo presidente de los Estados
Unidos Joe Biden, su secretario de Marina, Carlos del Toro (Commander. Capitán
de Fragata y nacido en La Habana), anunció que un destructor de la clase
Arleigh Burke llevaría el nombre de Gálvez.
Hablemos
ahora de Diego de Gardoqui y Arriquibar, hijo de una familia de banqueros y
navieros con una larga tradición mercantil con las Trece Colonias (La Casa
Gardoqui), desde 1775 empezó a facilitar suministros a los rebeldes con el aval
del secretario de Estado español, el Conde de Floridablanca, ejerciendo de
enlace extraoficial entre Madrid y los agentes de las Trece Colonias en Europa
Silas Deane (1738-1789) y Benjamín Franklin (1706-1790). Su cooperación se
centró en el suministro a las tropas francesas en el Atlántico Norte y Nueva
Orleans. Fue el primer embajador de España en Estados Unidos (1784-89).
No podemos
finalizar este artículo sin exponer la aportación de la flota del almirante
Luis de Córdova y Córdova cuando en plena guerra de independencia norteamericana,
con 68 navíos, donde el Santísima Trinidad portaba la insignia de Córdova, en
agosto de 1779 entro en el Canal de la Mancha, capturo al navío ingles Ardent,
de 74 cañones, la Royal Navy se retiró causando un colapso al comercio
británico y la Bolsa de Londres ceso su actividad. Por esta campaña el rey de
España le concedió la Gran Cruz de Carlos III y el rey Luis XVI de Francia le
regalo una caja de oro con la dedicatoria “Luis a Luis”.
El
9 de agosto de 1780, con 27 navíos a su mando, a la altura del cabo de Santa
María (Portugal) desarticuló los planes británicos al capturar un convoy
incluidas tropa y suministro. Cuando recibió la notica el rey Jorge III, tal
fue el impacto emocional que sufrió una lipotimia. Apreso 57 fragatas que
transportaban efectos por valor de dos millones de libras en lingotes y monedas
de oro, 80.000 mosquetes, 3.000 barriles de pólvora, vestuario y equipación
para doce regimientos de infantería y 3.000 prisioneros, de los cuales 1.400
eran oficiales y soldados. Fue el mayor desastre logístico de la historia naval
británica. La Bolsa de Londres se desplomo 18 puntos porcentuales y la compañía
de seguros Lloyd´s entro en números rojos.
Y por último
hablar de La Habana con su protector puerto y buen calado, su castillo de los
Tres Reyes del Morro, la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña capaces de
disuadir a todo atacante y, su flota garante de la seguridad de las rutas
marítimas en el Caribe y centro neurálgico para la coordinación de las
operaciones. Su astillero era el más completo de España, allí trabajaban los
mejores carpinteros de rivera y artesanos, donde construir y reparar buques con
notable rapidez. La recién creada Marina de las Trece Colonias encontró lugar
seguro para avituallarse y realizar reparaciones.
No quiero
finalizar sin recordar la labor de intendencia, logística y de espionaje que
España desempeño, que en muchos apartados llego a superar al militar, diré para
finalizar con este artículo describiendo la estrategia llevada a cabo en la
decisiva batalla de Yorktown, los patriotas y los soldados aliados, se habían
negado a iniciar las hostilidades sin recibir antes su salario y fue la
recaudación in extremis de medio millón de pesos en plata aportados por
España lo que resolvió la toma de decisión.
Ramón Morcillo López Ph.D.
Doctor en Psicología
Colegiado
CV.06004
Licenciado
Filosofía y CC. Educación
rmorcillo@ext.ucam.edu
morcillo@cop.es
Cartagena, 20 de julio de 2026
1.
Uno de los
Padres fundadores de los Estados Unidos y firmante de los Artículos de la
Confederación y la Constitución de los Estados Unidos. Escribió el Preámbulo de
la Constitución.
2. Washington, G. (1778) “From George
Washington to Gouverneur Morris, 4 October 1778” Papers of George
Washington. Revolutionary War Series, vol. 17,15 September-31 October 1778 (ed
Philander D. Chase) University of Virginia Press. Pp. 253-255. Disponible en
Founders Online.
3. Chavez, T.E. (2002) Spain and the Independence
of the United States: An Intrinsic Gilf. Albuquerque: University of New México
Press.
4. Quntero Saravia, G.M. (2018) Bernardo de
Gálvex: Spanish Hero of the American Revolution. Chapel Hill: University of
Nort Carolina Press.