domingo, 26 de abril de 2026

 

Todo conduce a Dios.

Buenos días.

Escucho el video que me acaban de enviar sobre un grupo de hermandad árabe, judía y cristiana, unidos por la música, y no dejo de pensar que mi cultura española, este crisol de Atenas y Roma que somos y se nos está desmoronando, mientras muchos se quieren de olvidar de que el islam además de religión es Ley, y confunden por ignorancia al tratar por igual a judíos, judíos ortodoxos, hebreros y sionistas.

Nuestra cultura lleva pareja la cristiandad, la enemiga a aniquilar y mercenarios disfrazados de cordero, profesionales de la palabra y nadando en oro, cambian lenguaje, cultura e historia a través de música, cine y libros cuajando toda fuente de información de un buenismo total. La justicia ahora también debe ser social, es decir; dejar de ser justicia y los países donde su cultura e idioma es el español, ahora han pasado a denominarse, porque así lo quiere Francia: latinos. Un sentimiento tan intangible como es el amor, ahora ya hasta también se puede hacer. Y es que la gente culta, con formación es la que hace el amor. Ahora nos dicen que todas las religiones conducen a Dios, pero Ala es Ala y en Arabia -país donde más invierte en ello- se prohíben construir iglesias católicas y en Marruecos, las que están no las cierran “todavía” pero se prohíben construir nuevas, y Jesús para nada es el esperado profeta nos dicen los judíos. ¿Dónde la permisividad, porque el miedo, cuando se les llena la boca diciendo que todas conducen a Dios? La mujer debe ser libre, pero solo para mi cultura.

En solo dos décadas el alcalde de Nueva York es árabe, la mayoría de los alcaldes de Gran Bretaña también lo son, al igual que su ministra paquistaní e Justicia. En Paris existen barrios donde la policía no puede entrar y el incendio de la catedral de Nuestra Señora de Paris aún no se ha aclarado. En España tanto en Cataluña como en Ceuta y Melilla también ocupan puestos políticos. Todos los días se violan mujeres aquí y nadie entra en la cárcel. Un marroquí asesinó al párroco de Algeciras y no puede entrar en la cárcel porque fue fruto de un problema psiquiátrico. Todos los días llegan a nuestras costas cientos de árabes y son recibidos como agua de mayo.

Nuestra cultura “esta podrida” pero ningún árabe emigra a los países de su misma religión siendo como son más ricos que nosotros y ningún político de izquierdas lleva a sus hijos a un país comunista o árabe a estudiar, pero nosotros somos los equivocados y decadentes.

Estoy frente a la caída de mi cultura rodeado de un buenismo mercenario. Viendo como los malvados nos están cercando mientras al contemplar a quien tengo a mi alrededor, solo puede ver a estúpidos. No estoy rodeado de tontos. Es que son estúpidos. Estúpidos que además a través de los impuestos, de lo que nos “roban” los estamos manteniendo. No me lo quiero creer, esto es una locura, pero es así. Vienen sonriendo, vestidos con mi dinero y todos a mi alrededor luchando por saludarles y fotografiarse junto a ellos.

No aguanto más.

Buenos días.


sábado, 25 de abril de 2026

 

 

 

Desde el Mediterráneo con una sonrisa.

DAVID GLASGOW FARRAGUT

Primer almirante de los Estados Unidos.

(1801-1870)

 

Héroe de la guerra civil estadounidense, nació en Knoxville, Tennesseec (1801), hijo del capitán de la marina mercante española Jordi Farragut, (1) que en 1776 se unió a los patriotas en la recién creada South Caroline Navy. Al finalizar la guerra Jorge se trasladó a Nueva Orleans, -Luisiana era una provincia española dependiente del Virreinato de Nueva España-. En el año 1808, su compañero oficial de la marina David Porter, después de una insolación falleció en su casa a pesar de los cuidados de su esposa Elizabeth que también días después falleció de fiebre amarilla.

Al quedar viudo Jorge, el hijo mayor de Porter, también llamado David, en agradecimiento por los cuidados, le solicito a Jorge, adoptar al pequeño David Farragut con el fin de introducirlo en la carrera de la Marina, donde creció como hijo adoptivo.

 

                        Madison Square, Manhattan, Nueva York, EE.

El 17 de diciembre de 1810 fue comisionado como guardiamarina en la Armada de los Estados Unidos, participando en la guerra anglo-estadounidense de 1812 sirviendo al mando de su padre adoptivo David Porter, participando a bordo de la fragata USS Essex en la captura del HMS Alert el 13 de agosto de 1812, y en el establecimiento de la primera base naval y colonial en el Pacifico (Fort Madison).

 

En la bahía de Valparaíso el 28 de marzo de 1814 fue herido, capturado y liberado en abril de 1815 en un intercambio de prisioneros.

El monumento al almirante David Farragut en el cementerio Woodlawn en el Bronx, Nueva York

En 1824 comando su primer buque, el USS Ferret, y durante la campaña en las Antillas luchando contra los piratas, fue oficial ejecutivo en la goleta El Experimento. En la intervención estadounidense en México, al mando de la USS Saratoga partió de Norfolk para bloquear Tuxpan.

A pesar de que vivía en Norfolk antes de la Guerra de Secesión, Farragut dejo claro a todos los que le conocían que consideraba la secesión como una traición. El 3 de febrero de 1862 comando el Escuadrón de Bloqueo del Golfo a bordo del buque insignia, el vapor USS Hartford, dotado de 25 cañones y acompañado por una flota de 17 navíos. Al llegar a la desembocadura del Misisipi, cerca de los fuertes confederados de Saint Philip y Jackson, el 18 de abril ordeno a los barcos morteros bombardearlos, infligiendo considerables daños. El 29 tomo Nueva Orleans. El control del rio Misisipi fue la pieza central de la estrategia de la Unión para ganar la guerra.

El 16 de julio de ese mismo año el Congreso honró a Farragut con el rango de Rear Admiral Un rango de nueva creación. Nunca jamás antes utilizado en la Marina.

El 5 de agosto de 1864 triunfo en la batalla de la Bahía de Mobile al derrotar al escuadrón del almirante Franklin Buchanan, y cuatro meses después, el 21 de diciembre Abraham Lincoln lo ascendió a Vicealmirante.

Al finalizar la Guerra Civil Farragut fue elegido compañero de primera clase de la Comandancia de Nueva York de la Orden Militar de la Leal Legión de los Estados Unidos el 18 de marzo de 1866, y el 25 de julio de ese mismo año fue ascendido a almirante de pleno derecho, convirtiéndose en el primer oficial de la Marina de los EE.UU. en ostentar ese cargo. Permaneció en activo hasta su último día. Un honor concedido solo a otros siete oficiales de la Marina de EE.UU. tras la Guerra Civil y sirvió como comandante de Nueva York desde mayo de ese mismo año hasta su óbito.

El 14 de agosto de 1870 falleció de un infarto en Portsmouth, New Hampshire. Fue enterrado en el cementerio Woodlawn en El Bronx, Nueva York. Su tumba se encuentra en el Registro Nacional de Lugares Históricos.

Muy cerca de la Casa Blanca, en la avenida Connecticut, se encuentra la plaza Admiral David G. Farragut dónde nuestro héroe catalejo en mano y sable al cinto ojea el horizonte inmortalizado en una estatua esculpida por Lavinia Ellen “Vinnie” Ream Hoxie, la misma autora de la famosa estatua del presidente Abraham Lincoln. El metropolitano de Washington tiene dos estaciones Farragut (oeste y norte). Otra estatua en Boston junto a Castle Island y en Nueva Yok, la erigida en el Madison Square Park, Manhattan.

 

Citas

1.      Joel Tyler Headley (1867) Farragut, y nuestros comandantes navales, E.B. Treat & Co., Nueva York

2.       Samuel Fallows et al. (1900) Espléndidas hazañas de héroes americanos en el mar y la tierra, J. L. Nichols & Co.

3.      "Almirante David Farragut". Hijo del Sur. Consultado el 22 de abril de 2026.

4.       Kennedy Hickman, "Almirante David G. Farragut: Héroe de la Marina de la Unión"; About.com Archivado el 21 de abril de 2026 en Wayback Machine, consultado el 21 de abril de 2026

5.       "Almirante David Glasgow Farragut". Mando de Historia y Patrimonio Naval. Marina de los Estados Unidos. Consultado el 23 de abril de 2026.

Farragut Square vista desde su frontera sur, con el cañón de bloques de oficinas de Connecticut Avenue extendiéndose hacia el noroeste detrás de la estatua.

Bibliografía

1.     Farragut, Loyall (1879). La vida de David Glasgow Farragut, primer almirante de la marina de los Estados Unidos: encarnando su diario y cartas. D. Appleton and Company, Nueva York. p. 586. URL

2.     Lewis, Charles Lee (2014). David Glasgow Farragut: Nuestro primer almirante. Annapolis, MD: Editorial del Instituto Naval.

3.     Martin, Christopher (1970). ¡Malditos torpedos! La historia del primer almirante de América: David Glasgow Farragut. Abelard-Schuman, Londres, Nueva York, Toronto. p. 280.

4.     Rhodes, James Ford (1917). Historia de la Guerra Civil. Macmillan & Co., Nueva York, Boston, Londres. p. 467. E'Book

5.     Schouler, James (1899). Historia de la Guerra Civil: vol. VI de la Historia de los Estados Unidos de América, bajo la constitución, 1861–1865. Dodd, Meade & Co., Nueva York. p. 699. E'Book

6.     Stein, R. Conrad (2005). David Farragut: primer almirante de la Marina de los EE. UU. Editoriales Chelsea House. pp. 40. ISBN 1592963838. URL

7.      

  estatua del almirante David G. Farragut en Farragut Square, dedicada en 1881

(1)    Jordi Farragut, capitán de la marina mercante española. En 1776 se unió a los patriotas sirviendo en la recién creada la South Caroline Navy, participando en las batallas de Savannah (1778) y Charleston (1780), donde fue capturado y trasladado a Filadelfia donde fue liberado mediante el intercambio de prisioneros. De inmediato regreso a Carolina del Sur donde se sumó a la milicia de fusileros bajo las órdenes de Andrew Dickens, combatiendo en la batalla de Cowpens (1781) donde derrotaron a los británicos al mando del general Charles Cornwallis. Tras el éxito se trasladó a Carolina del Norte como voluntario de la unidad de Caballería.

Jordi Farragut encarno el papel de españoles que se sumaron a la lucha por la independencia. A diferencia de otros personajes más ilustres de la historiografía de la Guerra de la Independencia, Jordi Farregut ha permanecido en un discreto segundo plano, pero su biografía es un ejemplo de los españoles anónimos que apostaron a la formación de esta nación, además de ser padre del primer almirante estadounidense. Farragut personifica el espíritu pionero, la valentía e integración de muchos emigrantes.

Recordar su memoria es un acto de justicia histórica, la independencia y consolidación de los Estados Unidos también fue una obra de hombres anónimos como el mallorquín Jordi Farregut.


viernes, 24 de abril de 2026

 

Desde el Mediterráneo con una sonrisa.

SEGUNDO CONGRESO CONTINENTAL

(abril de 1775-1776)

 

En el Segundo Congreso Continental celebrado en Filadelfia a partir del 10 de mayo de 1775 -se finalizó el 4 de julio de 1776- las Trece Colonias se encontraban en un momento crítico. En su inicio aún no habían declarado formalmente la independencia, ya que previamente consideraban indispensable contar con una asistencia diplomática, respaldo militar, de suministros y financiero. La primera moneda, los llamados “Continentals” a falta de respaldo y rápida falsificación habían provocado su rápida devaluación.

 

Estando en sus deliberaciones, a mediados del siguiente mes -el 17 de junio- llego la noticia que a 435 Km. más al norte, en Boston, acababan de tener los ingleses una pírrica victoria en la llamada batalla de Bunker Hill.

 

Dado que en este Segundo Congreso Continental se carecía de un cuerpo diplomático, antes de enviar embajadores o representantes oficiales, fue entonces cuando el Congreso comenzó a trabajar en un comité, el Comité Secreto de Correspondencia (Committee of secret correspondence) con el fin de recurrir a canales extraoficiales tras las decisiones militares adoptadas en junio, integrado este por personalidades como Benjamín Franklin, John Jay, John Dickinson, Benjamín Harrison y Robert Morris, con el propósito de entablar comunicación discreta para la posibilidad de obtener armas, municiones, provisiones y apoyo diplomático.

 

Las medidas mas significativas que adoptaron fueron, la creación ese mismo mes de junio del Ejercito Continental, nombrando a George Washington como comandante en jefe y asegurarse el apoyo de España, dado que era vital al ser tanto Luisiana como Cuba y los Virreinatos territorios españoles. Esto les valió el poder autorizar la emisión de papel moneda respaldado por el dólar español –“peso de a ocho” dada su importancia y reconocimiento como patrón monetario tenían en ese momento las reservas de plata el virreinato de la rica y prospera Nueva España, además de obtener armas, municiones e intendencia como ya expusimos en los artículos correspondientes al alicantino Juan de Miralles y del gobernador de Luisiana, el malagueño Luis de Unzaga.

Ramón Morcillo López Ph.D.

Licenciado Filosofía y CC. Educación


 

Bibliografía.

1.     Alden, John R. A History of the American Revolution. New York: Da Capo Press. 1989.

2.     Ferling, John. A leap in the Dark: The Struggle to Create the American Republic. Oxford University Press, 2003.

3.     Morris, Richard B. The American Revolution Reconsidered. New York: Harper & Row. 1967.

4.     Paquette, Gabriel B. Enlightenment, Governance, and Reform in Spain and its Empire, 1759-1808. Basingstoke: Palgrave Macmillan, 2008 (Para información sobre el contexto español).

5.     Chávez, T.E. (2002) Spain and the Independence of the United State: An Intrinsic Gift. Albuquerque: University of New Mexico Press.

6.     Smith, A. (2001) The Spanish Dollar in the New World Economy. Cambridge: Cambridge University Press.