jueves, 15 de mayo de 2025

 


COMO AYUDA EL AMOR DE LA MADRE A LA

SALUD MENTAL DE LOS JÓVENES.

 

El amor es y ha sido siempre uno de los argumentos más relevantes para el ser humano. Su ausencia o posesión desde siempre ha protagonizado ríos de canciones, poesía, novelas y cine. El amor es el motor que nos mueve y da sentido a nuestra esencia como sujetos.

Todo ser humano está llamado a amar. Si la verdad nos hace libres, el uso correcto de esa libertad nos lleva a amar y ese amor es el que nos hace felices. Ahora bien, si esto se puede decir de cualquier ser humano, sobre el amor de madre hay que decir algo más, por ser ese sentimiento el que va a dar consistencia, cuerpo al hijo, como más adelante hablaremos.

Son muchos los jóvenes que no saben que son amados porque sencillamente no lo han experimentado nunca. Otros lo advierten de forma parcial. El creer y apreciar en su plenitud el amor que se recibe de la madre, sentir que ha sido querido y saberlo, es uno de los elementos que conducen a la necesidad en el hijo a querer. El amor también se aprehende (con h). Hermoso mirar a la madre y sentirse atraído por tanta bondad y deseo de hacer igual como respuesta. Así lo cree y experimenta en plenitud. Ha sido, es querido y lo sabe, y por eso necesita querer. De niño mira hacia ella y se siente atraído por su pura bondad. A partir de ese momento le acaba de abrir el camino para también él expresar su amor prójimo, a la sociedad en general.

              Es el amor que no pasará nunca. En él está contenido entera la ley natural. Para una madre es la única forma posible de ser madre; única manera de actuar. Cuando no se produce, siempre queda en el alma una amarga sensación haberle fallado, de fracaso. Lo normal es que toda madre reaccione al amor con amor y lo mejor es que se convierte en el cauce de un milagro, del mejor de todos los milagros. Su plenitud es la reciprocidad. El amor que se da y se recibe, se devuelve; ese recíproco.

              Pero, ¿qué consecuencias tiene el amor recíproco? ¿Es sólo "la plenitud del amor", la más pura y genuina fuente de gozo, el paraíso en la tierra, la participación en un estado de vida semejante? Es el sueño de felicidad de cualquier ser humano. El poeta dice que: “le toca a quien le toca”. Conviene insistir en esta relación con la madre para comprender la grandeza de esta realidad, la abundancia de maduración y caridad que genera. Así como dos polos de la luz eléctrica contienen la corriente, pero producen la luz solamente cuando se ponen en contacto, es el amor recíproco que al unir esos dos seres consigue alcanzar una experiencia nueva.

En el campo de la psicología es un apartado significativo, ya que la ciencia del comportamiento siempre ha buscado comprender a fondo todo cuanto rodea al sentimiento de amar y en este caso concreto el preciso madre-hijo, conocer su génesis, desarrollo, mantenimiento, teniendo siempre presente sus infinitas manifestaciones.

En el presente artículo vamos a poner el foco en el amor de la madre, en cuantas herramientas posee para ayudar a la salud mental de su obra a través de dos apartados: a) Formas de demostrar amor al hijo, b) Importancia de la madre en la vida del hijo, y otras dos como elemento de retroalimentación de ayuda: a) Deseos más comunes del hijo con relación a su madre, b) principales claves para saber si el hijo se siente amado.

 

a)    Formas de demostrar amor al hijo:  

Dado que la relación entre una madre y su hijo es especial e intensa, que desde el momento que el hijo nace, ella es su principal fuente de amor, cuidado y protección, creando un impacto profundo en su vida, es esta realidad la que le hace sentir al hijo una gran admiración y gratitud hacia ella, desde representar un apoyo emocional incondicional a momentos de felicidad, tristeza, miedo o incertidumbre. Siendo el apego, el vínculo que nos va a permitir demostrar nuestro amor. A esa relación emocional, afectiva, fuerte y duradera que se forja desde el mismo instante del nacimiento y que la madre lo manifiesta con lo que llamamos el “reconocimiento”, “responsabilidad” y “libertad”.

Reconocimiento:

1.     Dedicándole tiempo de calidad. No nos cansaremos de repetir sobre los beneficios que reporta al niño el tiempo exclusivo que se les dedica. Y ¿Qué es tiempo de dedicación? Sin importar la edad que tenga: estar presente, mirarlo, escucharlo de forma activa, acariciarle, abrazarle, pensar en positivo en cuanto nos quiera comunicar.

2.     Demostrarle que lo amamos. Uno de los actos más reconfortantes para un hijo es ser acariciado, abrazado, besado por sus padres. El afecto físico siempre ha sido y es una forma muy efectiva de demostrarle amor.

3.     Atender sus opiniones. A medida que van creciendo la interacción con los otros se vuelve más intensa, hecho que les genera distintas opiniones que requiere para su conformidad ser refrendadas ¡Y que mejor que con la madre! Por ello, el reconocimiento también es escucharlos, tomar en cuenta cuanto dice respondiéndoles con amor, con aceptación.

Esto, además de hacerlos sentir valorados, les va a ayudar a desarrollar su autoestima y por encima de todo, a crear una vía de comunicación a lo largo de su vida. Qué hermoso ante cualquier disyuntiva de nuestro hijo, su madre sea su principal consejera.

4.     Elogiar sus logros. Reconocer es estar atento al momento en que nuestro hijo ha alcanzado algo importante para él: marcar un gol en el partido celebrado en el colegio, sacar buenas notas o ganar un premio. Estos momentos deben ser celebrados porque para él ha representado un esfuerzo y debemos valorarlos. Lo que experimente le va a determinar a seguir esforzándose, y todo por su madre. Por ella es, por lo que lo va a querer seguir creciendo. 

5.     Apoyo en los momentos donde está presente una dificultad o fracaso. Estamos en este apartado del reconocimiento, de las horas bajas, donde la misión de la madre es “con-vencerle” acompañar al vencido, en el sentido más literal que ejercían los caballeros de la Orden de Santiago cuando el vencido era el oponente. Nunca era ejecutado, se le acompañaba en el duelo. Los dos caballeros sabían que como en toda batalla, podía haber sido el otro el vencido. En este caso la madre no juzga, acompaña al hijo en el duelo, transmitiéndole que tiene todo su apoyo, que la tiene ahí por siempre, que toda derrota es un aprendizaje, que lo ama y que se siente orgullosa de él, y así, hasta el convencimiento. Hasta ser con-vencido. Ojo con las neuronas espejo ya comentadas. Escucha activa, hablar lo preciso con el fin de que sea el propio hijo el que en la propia conversación encuentre la luz de la solución. La mochila de toda derrota contiene la solución ad hoc ajustada a cada sujeto. Trabajar la mayéutica que nos enseñó Sócrates ya comentada en otros artículos y cursos.

6.     Mostrarle su amor con hechos concretos. Hechos no palabras reclaman los hijos, y así es. Y es que el amor se demuestra con hechos y atención. Gracias al reconocimiento llevado a cabo con nuestro hijo, perfectamente sabemos de sus anhelos, realidad que podemos aprovechar para pasear juntos, ir al cine una tarde o tomar un chocolate bien espeso con churros.

Responsabilidad:

1.     Entregarles responsabilidades. El hijo necesita crecer, quiere crecer, lo demanda en cada interacción con la madre, y la respuesta de ella debe ser entregarlas en función de su habilidad y capacidad acompañada de frases como “que bien, aunque se que lo puedes mejorar” Quizás será cocinar, armar un rompecabezas, jugar al ajedrez. Trabajar el germen de lo que se será su independencia mañana.

2.    Fomentarles su creatividad. Acompañando a la responsabilidad, todo trabajo le va a permitir estimular su creatividad, ayudándole en el desarrollo de su personalidad, autoestima y autovaloración.

Libertad:

1.     Respételo y muéstrele confianza. A través de la escucha activa es necesario atender sus opiniones y darles la suficiente libertad en su toma de decisiones. Ejercer su libertad le va a permitir desarrollar su autoestima y autoconcepto. Una nueva vida de consolidación de la comunicación con la madre al ser ella la recepción de sus pensamientos, dudas y alegrías. Debemos desarrollar, mantenerla para el mañana. Siempre debemos ser su vía especial de comunicación.

 

b) Importancia de la madre en la vida del hijo.

          También ante el objeto de este artículo centrado en como ayuda el amor de la madre en la salud mental de su hijo, importante es hacer hincapié, para que lo tenga siempre presente, en todo lo que ella representa en la vida de su vástago, al ser la principal guía de su desarrollo. 

1.     Su ligadura emocional. Vinculo único y extraordinario, además de ser el primer lazo afectivo que experimenta su hijo y que tanto le va a condicionar, a veces determinar en su desarrollo emocional y psicológico. La madre es el primer ser que le va a poder brindar seguridad y protección.

2.     Aprendizaje vicario. Como se relacione la madre con el mundo, resuelva problemas, hable e interactúe, así el hijo lo hará. La sinceridad, el engaño, la traición son apartados dónde la madre tiene una participación vital.

3.    Educación. Y es que la madre es su primera educadora. La que trasmite valores y forja creencias. Temas que se deben meditar, pues son muchos los jóvenes que al preguntarles ¿Qué es lo que realmente tiene valor en tu vida? Quedan en blanco sin saber contestar.

4.     Absoluto soporte. No hay nada que genere más fuerza a un hijo, el saber que ocurra lo que ocurra, su madre va a estar ahí para escucharlo, aceptarlo, ayudarle, abrazarle mientras intentan ver una nueva percepción de la realidad. Esta conducta es vital para trabajar su autoestima y autoconfianza. 

¡Cuánta falta hace en nuestra sociedad el cariño, la acogida, la bienquerencia que exclusivamente solo la madre saber dar!

5.     Referente de género. No hay otro referente más potente que una madre. Es a través de ella como el hijo aprender a valorar, adquirir el rol de belleza y desarrollar relaciones saludables con la mujer. De ahí nuestra insistencia en la permanencia del apego.

 

Elemento de retroalimentación de ayuda: a) Deseos más comunes del hijo con relación a su madre, b) Principales claves para saber si el hijo se siente amado.

 

a) Deseos más comunes del hijo con relación a su madre.

          Este punto también lo consideramos importante, pues, aunque sabido, consideramos necesario insistir al ser esos deseos, expectativas del hijo, las que, al no llevarse a cabo, no cumplirse le pueden crear serios problemas. Franz Kafka con relación ante el dolor, en su obra “La Metamorfosis” (1) hace que su personaje principal, Gregorio Samsa, se transforme en un insecto. Y es que “Todo ser herido se ve forzado a la metamorfosis” a una transformación interior. En muchos a una eterna imaginación, vida irreal paralela. Estamos hablando de esos deseos más comunes para que la madre los tenga en cuenta.

1.     Amor absoluto.  Todo hijo necesita el amor incondicional de la madre. Es esa seguridad lo que le sirve de apoyo para pasar al apego del padre como paso previo para poder introducirse en el mundo. Un hijo no valorado por la madre, difícilmente lo será por el padre, con las consiguientes posibles dificultades de identidad entre otros, ante la sociedad.

2.    Seguridad y protección. Todo hijo para crecer en libertad necesita saber que siempre va a tener en su madre el refugio seguro pase lo que pase. No importa su devenir. La madre siempre será su ser protector donde reponer fuerzas. La que hace una fiesta del éxito de su hijo y cuanto lo requiere también con-vence.

3.    Consejo y orientación. Además de protección, todo hijo quiere sentir el convencimiento de que su madre está ahí, para toda orientación en esos momentos determinantes. A través de su consejo, de su experiencia volcando toda su condensada sabiduría con esas únicas palabras que para el hijo son de tan fácil comprensión. Saber que siempre estará. Sin insultos, sin pensamientos erróneos. 

4.    Soporte emocional. También la madre junto a él, cuando el consejo, el apoyo está encuadrado en el área de las emociones. La decepción, pérdida de un amor, un ser querido, o no haber alcanzado ese puesto que con tanto empeño se había preparado. Saber que puede contar con la madre para el consuelo. Que mientras viva, jamás se sentirá solo.

5.   Tiempo y atención. Ya desde los primeros párrafos de este artículo lo hablamos; el reconocimiento, el tiempo y la escucha activa forman parte de las mejores herramientas para el desarrollo armónico del hijo. Es lo que espera el hijo de su madre: tiempo, abrazos y apoyo.

 

b) Principales claves para saber si el hijo se siente amado.

Hemos querido incorporar este punto con el fin de ofrecer claves para que, ante la duda, preguntas de algunas madres sobre si estarán trabajando en la línea correcta, puedan tener la orientación acertada, el convencimiento de que su hijo es un ser amado, valorado y respetado. 

1.     Confianza en sí mismo.  Todo hijo amado posee confianza en sí mismo. Está seguro de sus capacidades. Sus creencias le dar poder, lo que hace presentar una actitud positiva ante el mundo. Permanece en el camino que le está conduciendo a una maduración acorde con su edad. Se divisa, percibe fuerte.

2.    Atención. Todo hijo que se siente cómodo con su madre, que sin importar la edad busca su atención, es señal inequívoca de que sabe que es amado.

3.    Empatía hacia el otro. Un hijo amado conoce, porque lo ha experimentado desde su más tierna infancia los frutos de la empatía. Es sabedor de la felicidad que siempre experimentó cada vez que su madre se acercaba para cubrir cualquiera de sus necesidades. No sabe que fue una descarga de oxitocina, dopamina lo que le embargaba, pero era feliz. Se sentía amado. Esto va a ser vital para su desarrollo y adaptación al medio, dado que también él va a desarrollar empatía. El joven con empatía va a saber casi de manera instintiva a ponerse en lugar del otro, en ser agradecido.

Siempre diremos que en muchas relaciones sociales el talante determina, está por encima del talento. Cuantos fracasos profesionales son debidos a que los hombres no han sabido ser agradecidos, y no lo han sido porque ni tan siquiera se han percatado del favor recibido. No son conscientes. Reconocer lo recibido, darle el valor que tenía lo que estaban recogiendo en un momento dado tiene un valor incalculable, genera confianza. La empatía es un elemento clave de éxito. Pieza correspondiente del reconocimiento.

4.    Seguro en casa. Sin importar la edad, si el hijo se siente cómodo en casa, piensa que puede contar con su madre, estamos ante un signo de que es un hijo amado por su madre.

5.    Manifestar sus emociones. Su un hijo está abierto a manifestar sus emociones a su madre, no nos quepa la menor duda de que no solamente se siente amado, sino que un correcto reconocimiento ha sido llevado a cabo a lo largo de su vida. Haberse sentido un hijo con tiempo de dedicación, escuchado, valorado, comprendido y abrazado.

Para finalizar solo nos resta decir que el mejor aprendizaje, más que la palabra, es el vicario. Que el amor también es dedicarle tiempo, escucha activa. Confiar en él para que él pueda confiar en sí mismo y ser responsable para que también lo sea.

Después de lo dicho, de tanta responsabilidad que hemos colmado a la madre, procuremos tener presente de todo lo que debemos cuidarlas. Su salud mental como vemos es prioridad. Sin una armonía acorde con su quehacer diario, trabajo arduo, de heroínas, solo podrán llegar a implementar cuanto hemos expuesto en el presente artículo. La salud mental de la madre debe ser para la sociedad prioridad ya que todo cuanto hemos expuesto, sin esa salud, nada serie posible. 


 

Referencia:

1.    Kafka, F. (2011) la Metamorfosis. Alianza Editorial. Madrid.

 

 


martes, 15 de abril de 2025

 

Se nos ha ido Mario Vargas Llosa, o como dijo el alicantino Miguel Hernández en su elegía a su amigo Ramón Sijé (1) y a quien calco “se ha muerto como del rayo Mario con quien tanto quería…”  Con quien empecé a deleitarme leyendo su discurso de ingreso en la Real Academia Española, aquel 15 de enero de 1996, contestado por nuestro premio Nobel Camilo José Cela Trulock, bajo el título de “Las discretas ficciones de Azorín” , (2) escritor alicantino José Martínez Ruiz más conocido por su seudónimo Azorín.   

Se nos ha ido el 13 de abril. ¡Tenía que ser en abril! Aprilis, del verbo latino Aperire que significa abrir. Tiempo cuando las flores y la tierra se abre. Mes dedicado a la diosa Venus; amor, belleza y fertilidad. Para nosotros los católicos también la Semana de Pasión. Y es que fue un 22 de abril cuando se nos fue Miguel de Cervantes Saavedra y 23 era cuando lo hizo el nieto de Túpac Hualpa, Garcilaso de la Vega y Vargas y que a través de sus Comentarios reales comencé a amar a mi otra España.

Existe un país más al norte de cuyo nombre no quiero acordarme, que también celebra como fecha de fallecimiento de uno de sus mejores escritores el 23 de abril -23/04/1616- silenciando -siempre con su media verdad. No le basta la Leyenda Negra- que no fue hasta el año 1752 cuando decidió incorporarse al nuevo calendario creado por los científicos de la universidad Pontificia de Salamanca en 1515 y llamado Gregoriano en honor al papa Gregorio XIII, adoptado por el imperio español, años en que también Portugal formaba parte del mismo -lo fue hasta el 13 de febrero de 1668, fecha del Tratado de Lisboa- Es decir, adoptado por los católicos. A él no se incorporaron los países protestantes, anglicanos y ortodoxos al no reconocer la autoridad del papa. La diferencia entre los dos calendarios en el año 1582 era de once (11) días, por lo que la fecha del óbito de este, también magnífico escritor, en ningún momento ocurrió en el mes de abril del actual calendario.

1.      https://www.poemas-del-alma.com/miguel-hernandez-elegia.htm

2.     https://www.rae.es/sites/default/files/Discurso_Ingreso_Mario_Vargas_Llosa.pdf

 

Ramón Morcillo López

                                                                                                                                                 La Casa del Poeta Lorca

sábado, 12 de abril de 2025

 


                                                LA TRISTEZA EN LOS ANCIANOS


Vamos a iniciar este artículo escribiendo sobre la tristeza, del latín “tristitia”, una de las seis emociones primarias y temporales junto con la felicidad, sorpresa, miedo, asco e ira, causada esta por pensamientos de acontecimientos pasados de los que no nos sentimos satisfechos: errores, pérdidas o culpas entre otros. Nuestra RAE la define como “Cualidad de triste: pena, aflicción, desconsuelo, cabanga, melarchía. Que denota pesadumbre o melancolía”, y la Asociación de Psicología Americana (APA) la precisa como un “estado de infelicidad cuya intensidad puede variar de un nivel leve a un extremo, dependiendo de la valoración dada por cada sujeto”, que, si no sabemos manejarla, puede llegar a interferir en la vida diaria convirtiéndose en uno de los principales síntomas de lo que denominamos “trastorno depresivo mayor”.

Los principios pueden ser múltiples y sus posibles efectos manifestarse tanto a nivel físico - falta de energía, fatiga, problemas para dormir o sueño profundo e inactividad- como cognitivo - mente constantemente intranquila, rumiación, reiterados pensamientos sobre la “escena”- y conductual – apatía, miedo, baja autoestima-, pero aunque poseedora de una mala prensa, nos adelantamos diciendo que no estamos frente a un signo de debilidad sino ante una emoción poseedora de una alta función adaptativa y protectora, al permitirnos a través de la energía que genera afrontar la causa, permitiendo iniciar el proceso de favorecer la necesidad de regresar “a la escena”, alcanzar una explicación de los hechos, comprenderlos, aceptarlos, buscar soluciones, reorganizar la conducta que al asumirla, se transformará en aprendizaje con el consiguiente crecimiento personal, un nuevo estado madurativo y distinta percepción de la realidad.

 Definiendo ya que entendemos por tristeza -emoción temporal, perturbación por unos días- sus posibles efectos y génesis provocada por la causa, pasamos a tratar el tema objeto de este artículo que no es otro que la tristeza en los ancianos, de cómo y dónde surgen sus causas y consiguientes efectos. Tema candente de este tiempo, cuando nos encontramos ante una de las esperanzas de vida más larga de la historia, acompañada de un “espíritu del tiempo” marcado por la libertad, permisividad, relativismo, e irresponsabilidad, dejando -quiero pensar que no son conscientes quienes tienen el poder de llevar a cabo las soluciones- para detrás de las bambalinas, la gran verdad de que, en el interior de la mochila de toda libertad, consigo lleva el pesado paquete de la soledad. Sí; a mayor libertad, mayor soledad, de ahí el nuevo gran reto en que se encuentra la actual sociedad, donde cada día que pasa más y más estamos conectados virtualmente, a la vez que aislados socialmente.

En uno de sus últimos trabajos llevados a cabo por el Centro de Investigaciones Sociológicas CIS (1), se pudo constatar que el sentimiento de aislamiento, soledad y abandono en los mayores de 65 años (79,9%) es una de las grandes preocupaciones en esta etapa. Un 58,6% de los mayores, “sienten que sus hijos no les cuidan tan bien como en generaciones anteriores” y en la investigación publicada en BMC Medicine (2) advierte que “visitar regularmente a los miembros mayores de nuestra familia puede reducir significativamente el riesgo de mortalidad (39% menos probabilidades de muerte), resaltando la importancia vital de mantener lazos familiares y sociales fuertes”. Esta realidad agravada significativamente en este nuevo siglo hizo que en el año 2018 Gran Bretaña creara una Secretaría de Estado para tratar el tema de la soledad (3) y Japón desde el año 2021 ya cuente con un ministerio de La Soledad sustentado a raíz del análisis de Datos-macro de 2015 (4), encuesta sobre el estilo de vida y la percepción de las personas mayores realizada por la Oficina del Gabinete de Japón (5), donde se constató que “cada día se suicidaban una media de 63 personas y que el 16% de los adultos mayores de 60 años no contaban con nadie en quien apoyarse”.

 Y es que en esta etapa que definimos como de ancianidad en que nos encontramos, corresponde prioritariamente al tiempo de hacer las paces, quizás por sentir más que saber, que la próxima meta no va a ser otra que acompañar a la Parca en el momento preciso que ella diga. Por ello el anciano necesita de una energía que le empuje, que le haga “moverse” en busca de una solución para encontrar esa paz que ansía. Que la concordia va a depender de cómo se encuentre. Va a requerir de momentos de examen mientras la realidad que le rodea acompañada de su propio cuerpo le irá replicando, respondiendo: esto es lo que tienes, todo cuanto ves no es más que el resultado de tu obra; y muchos al contemplar cuanto le rodea sentirán tristeza con el agravante de saber que reorganizar ya es imposible; el ayer es etéreo, carece de consistencia física, pero el anciano cuenta con la energía proporcionada por la tristeza y el poder de cambio en la percepción. Poner proa hacia las rumiaciones de su biografía (Morcillo 2012) (6) gastando todo ese brío navegando a través de la reminiscencia, mientras va preguntándose: ¡Qué hice yo con mis talentos!, ¿Qué responsabilidades llegué a asumir a lo largo de todo mi tiempo? ¿Siempre huyendo? ¡Siempre quise ser libre! ¡Ninguna atadura! ¿Qué hice? ¿por qué estoy solo? ¿Quién me va a consolar, abrazar hoy? ¿Por qué nadie vendrá hoy a por mí? ¿Qué merezco? No le di la mano aquella tarde. Tampoco la acompañe a… (8). No le permití en aquella empresa ascender a… Gracias tristeza por crearme este estado, proveerme de la fuerza que me va a permitir tornar.

¿Asumiste responsabilidades? ¿Fuiste un amante del relativismo? Te preguntas mientras sigues rumiando la importancia de tiempo a los hijos junto a la imposibilidad de volver atrás. Bucear la infancia, quizás la ausencia del necesario apego de la madre bloqueando llegar al padre. la inseguridad. La indiferencia al ascenso en general. ¡Ahora te das cuenta de la importancia del talante tan superior a veces al talento! luego podrás quejarte al encuestador poniendo cara de bobo, de que tus hijos no te cuidan tan bien como en generaciones anteriores”. Esta realidad explica mucho de la tristeza en los ancianos. Tiempo de “confesión” acompañada de la necesaria fuerza para soslayar, hacerle frente, defenderte, rehuir la pregonada consigna de libertad susurrante de algunos estados/gobiernos progresistas para ayudarte a marchar, acompañarte, siempre asistirte, estar a tu lado si lo deseas a través de la eutanasia.

Cierto que al ayer no se puede volver. Decía Heráclito de Éfeso, enigmático filósofo del cambio (540a. C.- 480a.C.) (9) “no te puedes bañar dos veces en el mismo rio, aunque el rio se llame igual. Ni tú eres el mismo, ni el rio, ni el agua es la misma” pero gracias a lo que entraña la tristeza sí que el anciano puede cambiar su percepción del pasado, llegar al escoyo diciéndose asombrado como el ayer más que condicionar determina, a la vez que experimentar como la vida le está acompañando mientras él quiera buscarla. Será su propio cuerpo el que por suerte saldrá en su defensa generando esa emoción primaria y temporal que no es otra que la tristeza.

 Si, la tristeza es una herramienta de salud. Si personalmente es imposible pasar de la rumiación, recomendamos solicitar la ayuda de un terapeuta. Tomar la trocha de la metamorfosis, rendirse, no pasar de esos pensamientos obsesivos, no hacer uso de la energía proporcionada por la tristeza, estamos obligando a somatizarla -recordemos que la energía ni se crea ni se destruye- con sus correspondientes signos de malestar y posterior generador de enfermedad. Hacerla persistente, no querer/saber manejarla puede llegar a interferir en la vida del anciano, sumiéndolo en un nuevo trastorno que va a afectarle a su normal desarrollo funcional y de relación social, representado por alteraciones físicas y cognitivas; estamos hablando de que el anciano tristemente va a acabar entrando en un “trastorno depresivo”, por el hecho de convertirse la tristeza en constante. Decimos triste porque hay suficientes y probadas herramientas de éxito para enfrentarse a esta lacra y su correlación con la principal causa de muerte en los ancianos producida por enfermedades cardiovasculares.  

                                                                                                                

Ramón Morcillo López Ph.D.

Doctor en psicología

Colegiado CV.06004

rmorcillo@ext.ucam.edu

Aljorra, a 13 de abril de 2025

Bibliografía

 

1.       La Sociedad Anciana - CIS

2.       Home page | BMC Medicine

3.       ¿Por qué en Inglaterra crearon un "Ministerio de la Soledad"? | Bioguia

4.       Japón ya tiene ministro contra la soledad | Mundo Global | EL PAÍS (elpais.com)

5.       Ministerio de la soledad | SoledadES 

6.       Morcillo, R. (2012) Biografía y Senilidad. Bases para una ayuda individualizada. Universidad Católica de Murcia.

7.       www.soledades.es

8.       Morcillo, R. (2024) Mi padre y yo De su ausencia al abrazo. Ed. R. López. Alicante

9.       Heráclito, (1982) Heráclito fragmentos. Edit. Aguilar. Buenos Aires. 

jueves, 20 de febrero de 2025

 

 

 

 

 

EL TIERNO ABRAZO DE LOS ABUELOS.

 

              Dice nuestra RAE sobre abrazar Ceñir con los brazos. Estrechar entre los brazos en señal de cariño. Comprender, contener e incluir. Tomar a su cargo algo.

Sí, ya desde el inicio, leyendo su definición, podemos observar toda la carga de profundidad para nuestro organismo el hecho de abrazar y ser abrazado. Es cariño, comprensión, tomar a nuestro cargo. Nos está hablando de responsabilidad, de amor; de volver de nuevo a transmitirnos cariño. Y es que el abrazo es una manifestación física de la empatía y como respuesta una descarga al torrente sanguíneo de oxitocina con todas sus beneficiosas consecuencias -comentadas en anteriores artículos- para el bienestar físico y emocional, al promover confianza y bienestar en general. Su impacto el la salud física y emocional es tal, que los estudios sobre el tema no dejan de aportar nuevos hallazgos. A la oxitocina, podemos considerarla como una hormona cuando al ser secretada en la hipófisis, llega a los órganos diana -glándula mamaria y útero- o como un nuevo neurotransmisor si su fin es pasar información de una neurona a otra célula. Hoy cuando el estrés se ha convertido en una pandemia, sabemos que el abrazo consigue reducir los niveles de cortisol, fortaleciendo el sistema inmunológico (1) (2). Health Communication en 2023 publicó el estudio llevado a cabo durante la pandemia COVID, donde se destacó entre otros el poder de los abrazos en el estado emocional de los sujetos. (3)

Con relación al enfoque de este artículo que no es otro que exponer el impacto positivo de los abrazos de los abuelos en sus nietos, podemos destacar los siguientes beneficios:

1.     Refuerza el vínculo afectivo, reforzando el apego, la estabilidad emocional en la variable de sentirse protegido.

2.     Libera oxitocina, con la consiguiente reducción del estrés, ansiedad. Al reducirse la producción de cortisol fortalece el sistema inmunológico y desarrollo de la empatía.

3.       Al presentar el abuelo el estereotipo de sabiduría y valores, permite al niño sumergirse en su apoyo emocional, afectividad, repercutiendo positivamente en su desarrollo cognitivo.

4.       Es el abrazo amoroso del abuelo el que permite bloquear las creencias limitantes de sus progenitores, que tanto condicionan -a muchos determina- la autoestima y en la sanación de valía. 

Resumiendo, diremos que abrazar a los nietos no solo el abuelo está consolidando al Grupo Primario, sino un papel fundamental en el desarrollo y equilibrio del nieto, máxime hoy en día donde en algunos casos la figura paterna por trabajo, estrés y/o falta de apego esta quebrada, y es el abuelo con su abrazo, el vínculo que permite paliar el tránsito en su desarrollo desde la infancia.

Lo es en esta etapa, al proporcionar con su abrazo la seguridad y estabilidad emocional que necesita. Confirmar a través de esa sensación, el no haber fallado enriqueciéndose a continuación de creencias hacía sí mismo positivas y confirmación de valores. 

Al llegar la adolescencia, frente a los mil caminos, dudas y opciones, es el abrazo del abuelo, tan solo el abrazo, el faro que le va a permitir seguir navegando en la búsqueda de su identidad, al ofrecer una perspectiva diferente y valiosa sobre la vida y sobre todo serlo por verlo el nieto como su mentor y modelo a seguir. Profundizar por osmosis en el amor, la responsabilidad y el profundo significado de lo que es y representa la familia. La empatía que genera el abrazo hace del abuelo el mentor necesario para no errar en momentos de duda. Es el abrazo del abuelo la llave que permite al niño aceptar al padre, conocer la historia familiar y finalmente conocerse, aceptarse y amarse. Todo sin necesidad alguna de palabras; lo aprehende. Es el abrazo con toda su descarga hormonal el responsable del milagro. Es el abrazo del abuelo el puerto seguro que permite no buscar fuera del muelle la necesidad de ser reconocido, evitando relaciones sin sentido y embarazos tempranos no deseados.

Llegada la adultez, en una sociedad como la nuestra tan marcada por el relativismo, donde todo es opinable, donde desde hace tiempo hablando es cuando precisamente no se entiendo la gente, que la figura del padre ausente se expande como el aceite, es el abrazo del abuelo, con su aceptación, con su silencio, con su paz, el que en ese instante abre la puerta del conocimiento, sensatez, recibiendo la información que se necesitaba.  Es en la adultez donde el abrazo del abuelo inspira el nuevo camino, colaborando en el desarrollo personal y profesional del nieto.

El abuelo es el ser que tiene tiempo para acompañarle ante el aprendizaje que ofrece cada fracaso. El que a través de sus abrazos el nieto va descubriendo las claves para alcanzar el éxito, la necesidad de valorar la historia familiar y su importancia para los momentos decisivos en que la dignidad y el autorrespeto deben ser inviolables. Es el abrazo la puerta que abre la escucha y poner valor al consejo del abuelo.

Como hemos expuesto, es a través del abrazo del abuelo como el niño descubre el amor, el afecto, todo lo importante que es, y así es porque cuando lo abraza su abuelo, todo su ser se colma de seguridad. No necesita que nadie se lo explique; lo vive.

En muchas ocasiones, es después de un largo abrazo, cuando el joven comprende por fin su necesidad de iniciar “esa” carrera o profesión, y sin que nadie se lo diga o contradiga. Y todo por el abrazo de su abuelo. Es el abrazo del abuelo que el confirma, da fuerza a la decisión a tomar por la joven ante la relación sentimental que ahora mantiene; la fija, dignifica, desbaratando el miedo.

Con lo dicho, podemos afirmar cerrando este artículo, que es a través del abrazo cargado de amor del abuelo, cuando este transformándose en mago, por osmosis, imprime en el cuerpo del nieto cuantas claves necesita, para ver con claridad: camino, sueños, historia y aceptación de su entorno.

 

 

 

Ramón Morcillo López Ph.D.

Doctor en psicología

Colegiado CV.06004

rmorcillo@ext.ucam.edu

Cartagena, a 20 de febrero de 2025

 

 

Referencias.

1.      La ciencia detrás de los abrazos: ¿por qué nos abrazamos?

2.     El poder terapéutico de los abrazos: La ciencia detrás de este acto afectivo para la salud | Noticias RCN

3.      Observaciones científicas sobre los abrazos y la felicidad | Psychology Today en español